domingo, 14 de septiembre de 2008

LA BANDERA DE ANDALUCIA


La bandera de Andalucía.
A finales del siglo XI aparece, por primera vez, la bandera verde y blanca. Ondeó en la torre de la Mezquita de Sevilla (La Giralda) para celebrar la batalla de Alarcos. El verde es extraído del estandarte de los Omeyas. El blanco que en heráldica es interpretado como parlamento o paz, era el perdón de los Almohades. Nuestra bandera da el mensaje: Verde de esperanza y unión y blanco de de paz y diálogo. Nace como símbolo de tolerancia, por amor a nuestra tierra y a la cultura.
Omeyas: El período de reinado de la dinastía omeya (661-750) es muy importante para el desarrollo del Islam y la consolidación del Imperio árabe. La etapa omeya puede dividirse en dos períodos, el sufyaní, que va de 661 a 684, y el marwaní, que va de 684 a 750. y representa la convocatoria del pueblo.
Almohades: Seguidores del movimiento religioso y político musulmán fundado en el s. XII por el beréber marroquí Ibn Tumart en el Norte de África, que desplazó al Imperio almorávide y dominó en esa zona y España hasta el año 1269. Originó la dinastía que condujo este movimiento y lo expandió por al-Andalus.

martes, 9 de septiembre de 2008

LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL EN ANDALUCIA


La revolución industrial andaluza. En 1856, anadalucía era la segunda región española en cuanto a grado de industrializacón. Un siglo más tarde estaba ya prácticamente a la cola, con un índice de industrialización inferior al 50 por 100 del nivel medio español. Mientras que entre 1856 y 1900 Andalucía tenía un índice de industrialización superior a la media nacional en las ramas de alimentación, metalurgia, química y cerámica, a partir de 1915 esta supremacía se redujo a las ramas de alimentación y química. Según los defensores de la llamada teoria de la dependencia, las causas fundamentales del fracaso de la industria y de la economia andaluza a finales del siglo XIX habrían sido las siguientes: en primer lugar, la agricultura andaluza más productiva habría estado siempre vinculada a exportaciones con demanda muy elástica, con lo que nunca habría podido servir como motor de desarrollo, agotándose definitivamente sus posibilidades durante la crisis agraria de la penúltima década del siglo; por otra parte, la mineria, que pudo haber servido también como potentísima fuente de acumulación, tampoco lo hizo por su condición de minería de pendiente y de saqueo; en tercer lugar faltó una estructura financiera capaz de canalizar recursos hacia la industria, prefiriendo siempre actividades comerciales, e incluso enterrando cuantiosos recursos en la construcción del ferrocarril; en cuarto lugar, la integración de Andalucía en el mercado nacinal, cuando el trazado del ferrocarril estuvo totalmente terminado, habia supuesto un duro golpe para la economía de la region al convertirse en una pequeña parte de un territorio mucho más amplio; por último, la Restauración borbónica habria hecho de la oligarquia industrial andaluza una oligarquía fundamentalmente politica y residente en Madrid que habia potenciado un crecimiento desequilibrado, en el que Andalucía se habia especializado definitivamente en actividades agrarias exportadoras, con salarios bajos y altos beneficios para terratenientes, que posteriormente habían sido invertidos en actividades industriales en el centro, en altos salarios y elevada capacidad adquisitiva.


Hipótesis, en síntesis, para explicar el subdesarrollo económico andaluz:
1. Crecimiento poblacional en el siglo XIX que presionará a la baja los salarios en el mercado de trabajo y contribuirá a impedir la sustitución de dicho factor por capital físico.
2. Desigualdad en la distribución de la riqueza y renta que desalentará la inversión en industria de bienes de consumo.
3. Proteccionismo arancelario que evitará, en la agricultura latifundista, la transformación de los métodos de cultivo y de la propia producción tradicional -salvo los casos del olivar, citricos y otros cultivos minoritarios respecto al cereal- con lo cual se perpetúa un sistema económico basado primordialmente en la agricultura extensiva y en el empleo de mano de obra.
4. La política proteccionista que se fortalece a finales del siglo XIX y comienzo del XX favorecerá la industrialización de las regiones del Norte y desalentará, a la vez, la inversión en regiones cuya ventaja comparativa reside en un capital humano potencialmente productivo.
5. Sin embargo, este capital humano empresarial, en el caso de Andalucía, está situado, de forma preferente, en la agricultura, sobre todo por razones de rentabilidad, y el capital humano técnico y laboral en los sectores secundario y terciario es escaso en la medida en que el bajo nivel de renta de la mayor parte de la población se traducía en bajo nivel formativo.
6. A los anteriores factores hay rendimientos de la agricultura tradicional en la mayor parte de las provincias orientales, donde el régimen minifundista de propiedad era el dominante.
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